| Ya no soy corresponsal de EFE |
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| Miércoles 03 de Junio de 2009 23:21 |
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Hola, soy Lourdes Timoteo, y ya no soy corresponsal de EFE. El día 21 de mayo me llegó un burofax anunciándome que la empresa no “requeriría más mis servicios” porque no me había incorporado al nuevo proceso de regulación iniciado de forma unilateral por la Agencia EFE para quitarse de en medio a los corresponsales más veteranos y sustituirlos –a mí ya lo han hecho- por otros que trabajarán en situación total de precariedad –como yo he trabajado durante 14 años- pero encima carecerán de un sueldo digno. Compañeros míos que cobraban 1.500 euros mensuales han cobrado en el mes de abril, con IVA, menos de 350 euros. Aviso a navegantes. Si los profesionales nos sometemos a este tipo de maniobras económicas dejaremos de ser profesionales y nos convertiremos en vendedores de churros, como alguien ya ha dicho. Ya no soy corresponsal de EFE. Siento un vacío enorme. Otra de mis compañeras denunciantes me lo comentaba ayer: hay un colegio afectado por la gripe A y ella se enteró a primera hora, pero se ahogó en su propia ansiedad, consciente de que esta vez la primicia se la tendría que tragar, no había receptor al otro lado. La dirección de EFE nos ha repudiado, nos ha expulsado, nos ha tratado como si fuéramos una mierda, con perdón. Ya no hay adrenalina que soltar en ningún teletipo. Sólo queda respirar profundo y pensar en otra cosa … Seguiremos adelante. Pero hay que cerrar etapa –las cosas bien hechas bien parecen, que diría mi madre-. Y yo quiero cerrar etapa tratando de explicar a quien me quiera escuchar cómo se le ha ido de las manos a la dirección de EFE todo este proceso. Un proceso que empezó a comienzos de año exigiéndonos a todos que nos hiciéramos autónomos –ahí se inició la primera criba- y continuó después con los que asumieron esa exigencia o, simplemente, habían optado desde hacía años por darse de alta como autónomos. La primera criba se produjo y muchos corresponsales se marcharon a casa sin más y algunos –pocos, como siempre- optaron por denunciar a la empresa y exigir el reconocimiento de la relación laboral. Todos a la calle. Somos un grupo heterogéneo y disperso. La gran baza de la dirección de EFE para perpetrar este exterminio. Nadie de los no implicados de forma directa se coscó de en qué podía acabar todo esto. Es más, yo, que ya me olía algo cruento, llamé a mis contactos y también a Pilar Aleixandre, responsable en EFE no sé muy bien de qué, y tanto unos como otros me comunicaron que el cambio iba a ser muy positivo para todos nosotros. Iban a subir el precio de las noticias e íbamos a estar más dignificados. Pa pa pá, pa pa pá… Luego nos enviaron otro documento exigiéndonos la declaración de la renta –ya saben los abogados de EFE los que trabajan en exclusiva para la agencia y los que no- con la excusa de que el contrato de Autónomo Dependiente que nos iban a ofrecer sólo lo podían firmar los que el 75% de sus ingresos, al menos, dependieran de forma exclusiva de EFE. Aquí hago una salvedad: el contrato de autónomo dependiente es una herramienta que otorga la normativa actual para que el propio trabajador, si lo tiene a bien, invite a la empresa a suscribirlo, y no al contrario, como ha ocurrido en este caso, que ha sido la empresa la que, de forma unilateral, repito, se ha creado un modelo de contrato a su medida y a su interés para convertirnos en periodistas-basura. Continúo. Nos pidieron la declaración de la renta y luego enviaron otra carta -he recibido en estos meses más cartas de EFE que en los 14 años de trabajo- en la que nos comunicaban si éramos “aptos” para la firma del contrato o no y nos remitían el contrato a los que sí trabajábamos en exclusiva para EFE. Bien. Ese contrato había que enviarlo “cuanto antes”, fueron las palabras de Pilar Aleixandre, pero ya nunca más nadie llamó a preguntar si lo íbamos a firmar o no. Eso sí, a los que no lo firmamos nos remitieron pocas semanas después otra carta en la que se nos instaba a firmar el pliego de condiciones de informador colaborador que aparece publicado en www.efe.com. Esta vez sí se nos daban fechas. Tenía que estar en la Agencia el día 18 de mayo. No lo enviamos y nos echaron el día 21. A mí y a las cuatro compañeras que, como yo, hemos decidido en la Comunidad de Madrid denunciar a la Agencia EFE y exigir la relación laboral. Curiosamente, esta última carta llegó el mismo día que celebramos el acto de conciliación sin conciliación. Como dije antes, ya no soy corresponsal de EFE y cierro etapa. Han sido años estupendos. He trabajado y me he curtido en este hermoso oficio que, como nosotros, está en peligro de extinción. Lamento que esto haya acabado así. ¿Conoce usted, que manda en EFE y se vanagloria de discernir a la perfección el significado de las palabras, el significado de la palabra equivocación?. Yo sí. También he conocido en estos días el significado de otras palabras, como humillación, decepción o indignación. Es lo que siento, es como me siento. Hay otros significados que también he aprendido estos días: respaldo, apoyo, solidaridad… Me he llevado verdaderas sorpresas con algunos compañeros con los que hace años no hablaba. Desde aquí les doy las gracias por su apoyo y por su solidaridad. Otros han callado. Es mejor no hablar si las palabras no tienen un verdadero significado. También son dignos de agradecer esos silencios.
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