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Conrado Granado.-El Círculo de Bellas Artes de Madrid, cual si de una gran “haima” se tratara, ha dado cobijo en uno de sus salones a un “beduino” un tanto especial, pues no venía de ningún desierto africano, sino que procedía del mismísimo corazón de la Villa y Corte: es decir, de la Carrera de San Jerónimo, Congreso de los Diputados.
Un beduino que era el alter ego del que fuera durante dos legislaturas diputado en Cortes por la Chunta Aragonesista, Juan Antonio Labordeta, autor de estas “Memorias de un beduino en el Congreso de los Diputados”, que vienen a ser una radiografía, desde el saber y la retranca de un hombre honesto, culto, trabajador, que por cosas del destino va a pasar seguramente a la historia de las Cortes por haber tenido la osadía, al tiempo que valentía, de mandar “a la mierda” a algunos que hicieron de su mayoría absoluta santo y seña con el que se identificaban, por lo que no le dejaban hablar, o no le prestaban atención. Es que Labordeta representaba a la minoría, a la más ínfima minoría, al contar su partido con un sólo diputado. Nada importante, al parecer, para el poder absoluto de otros. Claro que como dice un viejo refrán beduino, “Viajar es victoria”, y el solitario diputado estuvo viajando durante dos legislaturas, en solitario por un “desierto”, el Congreso, en el que tomaron cuerpo cosas como la Comisión del 11-M, el Estatut, y otros.
En opinión de Pepa Bueno, periodista de Televisión Española y una de las presentadoras, estas “Memorias de un beduino en el Congreso” chorrean pasión por todos los poros de sus páginas, con un casticismo cheli-monegrino propio de un Labordeta que tuvo que aprender cosas como que qué significaba una PNL (Proposición No de Ley), o la mucha burocracia que conlleva la política pero que, manifestaba que después de todo lo que luchamos para recuperar la democracia, “con estas reglas hay que jugar la partida”.
Para Carma Chacón, actual ministra de Defensa y otrora compañera diputada en el Congreso de los Diputados, si bien en partidos políticos distintos, este beduino, que según la Academia es “El que vive en el desierto”, este libro de Labordeta es divertido, didáctico y directo. Se trata de un beduino que se presentó en la Corte en el año 2000 y estuvo en ella ocho años, viviendo y conociendo muchas cosas, por lo que en realidad, más que de memorias se trata de un libro de relatos.
Unas Cortes, la de aquellos años de mayoría absoluta de José María Aznar, en las que estaban los de los “zapatos brillantes y mucha gomina en el cabello”, como uniformados, y los del otro lado, los demás, donde la cosa era más variada y de distinto pelaje. Pero era la “tropa” de zapatos relucientes y brillantina la que imponía siempre su opinión. Frente a ello, un Labordeta solitario, un hombre culto, amable, respetuoso, que lanzó el exabrupto que le hizo famoso, pero que también fue capaz de subir a la tribuna durante la guerra de Iraq a hacer poesía, un profesor que regalaba su conversación, su saber a muchos que querían escucharle, aunque no ocupara un lugar en la “bancaza azul” ni formara parte de la “tropa de zapatos relucientes”. Era sencillamente el diputado Labordeta, del partido Chunta Aragonesista, que un día se metió en el cuerpo de un beduino y que a hora sus regala sus experiencias en forma de libro.
Precio: 20 euros Lengua: CASTELLANO Encuadernación: Tapa dura ISBN: 9788466640251 Nº Edición:1ª Año de edición:2009 Plaza edición: BARCELONA
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